Cuanto más aprendes sobre islam, más sientes que lo estás haciendo mal (y no es tu culpa)
Si has llegado hasta aquí, probablemente no eres alguien que no se esfuerza.
De hecho, seguramente es todo lo contrario.
Has aprendido
Has buscado hacerlo bien
Te importa tu fe
Y aún así...
Dudas
Te bloqueas
y sientes que nunca es suficiente
En este video vas a entender por qué te pasa esto.
Y justo debajo tienes cómo empezar a salir de ese bucle
Si has visto el video, esto es lo que necesitas empezar a hacer ahora:
1. No todas las dudas son iguales (y aquí es donde empieza todo)
No todas las dudas se resuelven buscando más información. Este es el primer error.
Hay dos tipos de duda:
La que viene de no saber
y la que viene de no confiar en ti.
Si no las diferencias, vas a reaccionar igual con ambas: buscando fuera.
¿Cómo distinguirlas?
Si tu duda es concreta y técnica (qué hacer, cómo hacerlo, qué dice exactamente el islam sobre X práctica), ahí tiene sentido buscar.
Pero incluso ahí, tienes que tener cuidado y no quedarte con la primera respuesta que te aparece cuando indagas en Google.
No te quedes con una sola voz.
Busca varias fuentes (3-5 que sean confiables para ti, que puedas acreditar la referencia real), contrasta y luego decide tú.
Porque el problema no es buscar, sino delegar la decisión final.
Ahora bien...si tu duda no es de conocimiento, sino de inseguridad porque no sabes cómo actuar frente a X situación, buscar más sólo va a empeorar el patrón.
Porque no estás resolviendo la duda.
Estás evitando decidir.
2. Empieza a escucharte aunque no confíes en ti
No necesitas confiar en tu propio criterio para empezar a escucharte, y esto es clave.
Generalmente pensamos que es al revés. Esperamos a sentirnos seguros para decidir, pero eso no termina sucediendo.
Cuando tengas que decidir algo, pregúntate:
¿qué haría yo si no pudiera preguntarle a nadie más?
Y quédate con esa respuesta,
aunque no te de seguridad,
aunque incomode.
Sostén esa incomodidad un poco más de lo que te gustaría.
Mira, cuando empiezas a decidir por ti aparece algo muy concreto: el miedo.
Miedo a hacerlo mal,
miedo a equivocarte,
miedo a estar fallando sin darte cuenta.
Y ahí es donde la mayoría vuelve atrás.
Pero hay algo importante que necesitas recordar: no todo error es un fallo real.
Si tomas una decisión desde la ignorancia, sin saber que era incorrecta, no hay intención de hacerlo mal y por ende, no hay fallo en ello.
Recuerda que en el islam lo que da validez a las acciones es la intención que hay detrás de ella, por lo que no puedes culparte por algo que no sabías.
Ahí es donde entra el equilibrio entre seguir aprendiendo el islam...
y desarrollar tu criterio propio.
Entre la teoría y la decisión.
El problema no es equivocarte, es bloquearte por miedo a hacerlo.
Yo al principio, por ejemplo, no sabía que no se podía leer ni escuchar ni recitar el Corán en el baño, y me lo ponía mientras me duchaba para memorizar las suras.
No lo hacía desde el rechazo, sino desde el querer aprender.
Y como eso, vas a tener muchos momentos donde tú también te vas a equivocar, vas a dudar y vas a aprender.
Pero es que de eso se trata.